Retos y desafíos

Hay un nuevo compañero de aula que ha entrado a compartir con el maestro y los alumnos, se le conoce con el nombre de “adulto” y son los padres que ahora a través de medios virtuales ofrecen ayuda y acompañamiento a los hijos siendo partícipes de las sesiones de aprendizaje y conversaciones que se limitaban al terreno escolar.  En ocasiones, esto genera cierto malestar tanto a los maestros como a los alumnos puesto que no estaban acostumbrados a verlos dentro de la burbuja escolar.

En el caso de los maestros, a algunos les pone nervioso la intervención de los padres puesto que saben que muchos poseen amplios conocimientos y podrían discutirles ante un error.  Lo que si hay que rescatar es que el maestro sea más cauteloso en la preparación de las sesiones de aprendizaje y que a su vez, los padres también sean más tolerantes ante un error que pudiese cometer el maestro, expresándolo en forma privada y respetuosa, de tal modo que el Proyecto Educativo se vaya construyendo con el aporte de todos y cada uno de las familias que integran la comunidad Educativa.

El saber que están siendo monitoreados por sus 25 o 30 alumnos más los padres de éstos, también pone ansioso al maestro, pero este estado emocional lo irá superando con la práctica.  Se requiere que desarrolle pensamiento crítico y flexible, así como apertura y capacidad de escucha y dialogo.

La educación en el hogar ante la pandemia, ha permitido a los padres tener acceso a mucha información nueva: pueden observar lo que los maestros están haciendo y evaluar que tanto preparan sus clases, así como estar más al tanto de la vida personal de sus hijos y de sus compañeros y de las relaciones, interacciones y sus comportamientos.

Para los estudiantes, esta nueva forma de educación en casa, también genera cierta tensión al saber que sus padres están al tanto y más cerca de su entorno escolar.

Como una valiosa oportunidad, tenemos que los maestros verán cómo los padres se relacionan con sus hijos y los padres verán el esfuerzo que los maestros hacen por preparar las sesiones de aprendizaje, por estar cerca de ellos a través de zoom, meet, videollamadas, etc. para motivarlos y entusiasmarlos a continuar con los estudios. También podrán valorar lo difícil que es ser maestro y más aún en estas circunstancias de aislamiento.

Las aulas abiertas permiten a los hijos vivenciar y valorar el esfuerzo del teletrabajo de sus padres.  Saber un poco más, inclusive darles ideas, aportando con un enfoque y visión algo más moderno.

Se crea un espíritu colaborativo en la familia, en tanto haya flexibilidad y apertura de pensamiento, en la que los hijos ayudan y aportan a los padres en muchos aspectos con ideas novedosas y creativas, explicándoles en el uso de nuevas aplicaciones y herramientas tecnológicas. Los padres brindan experiencia y conocimientos, así como rescatan valores olvidados que pueden aplicarse en el campo virtual: orden, disciplina, aseo, respeto de turnos para hablar e interactuar etc.  Durante la cena es bueno disipar la mente y conversar de historias familiares o graciosas, así como expresar las dificultades del día para recibir apoyo y soporte familiar.

Por el lado de los maestros, se ha fortalecido el vínculo a través de las interacciones vía zoom y otras en la que no solo se conversa con los alumnos de temas académicos sino también se organizan actividades recreativas como desfiles de mascotas, fiestas y sesiones de baile, juegos interactivos entre otros.

El aislamiento ha generado en los niños y jóvenes mucha necesidad e ilusión por interactuar y relacionarse con sus compañeros de aula por ello es imprescindible mantener el vínculo con su maestro y compañeros de aula.

Emocionalmente, afectaría mucho a los niños y jóvenes que este nexo sea cortado abruptamente por efectos ajenos a ellos.

Muchos educadores esperan que el aprendizaje a distancia, muestre a los padres los desafíos diarios que ellos enfrentan y lo que incluye, poner orden y disciplina durante las interacciones escolares en línea tal como lo hacen en las aulas presenciales.  En circunstancias actuales, los maestros y padres han de remar hacia el mismo puerto y, unidos sacar el proyecto educativo de sus hijos adelante y de la mano con la escuela, manteniendo una actitud colaborativa y proporcionando   mayor autonomía al maestro para realizar su trabajo, manteniéndose en el lugar que como padres les corresponde y colaborando con el respeto que el maestro merece.

Los maestros están recibiendo con apertura las sugerencias y aportes que autoridades educativas, colegas, padres y alumnos puedan aportar con el fin de mejorar la calidad en esta nueva forma de enseñar.

Claudia Schiappa-Pietra Cubas

Educadora y Orientadora Familiar, actualmente me desempeño como Fundadora del Nido Alma Mater (Nido miembro del APEIP), soy Licenciada en Educación con Maestría en Gestión de la Calidad Educativa,  Autoevaluación y Acreditación Educativa y Diplomados en Matrimonio y  Familia por la Universidad de Sabana en Colombia y Neuroeducación y Primera Infancia  por Cerebrum con experiencia en implementar sesiones de educación emocional en la etapa preescolar.